Que el paciente no se pierda entre sesión y sesión — el riesgo no es la primera cita, es la sexta.
Un tratamiento capilar se mide en meses, no en una sola visita. Las primeras dos o tres sesiones casi nunca se pierden — el paciente llega motivado. El riesgo aparece en la sexta o séptima, cuando el entusiasmo inicial bajó, el resultado visible todavía no llega del todo, y nadie le recuerda que la continuidad es justo lo que hace que el tratamiento funcione.
Recordatorio automático de cada sesión calculado desde el plan de tratamiento acordado, no desde un calendario genérico, más seguimiento cuando una sesión se posterga — para que no se pierda el hilo del tratamiento completo.
Se configura según el plan de sesiones acordado con tu clínica — el recordatorio se calcula desde ahí, no desde un calendario genérico.
El agente puede retomar el seguimiento y reagendar, en vez de dejar el tratamiento abandonado sin que nadie lo note.
Agenda 30 minutos y conversemos tu caso.
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